«Una vez pasé a toda velocidad junto a una pareja de ancianos y sonreí al imaginar su conversación: él refunfuñando sobre mí y ella diciéndole que no fuera tan gruñón. Entonces, de repente, se me saltaron las lágrimas, pensando: «¡Nunca llegaré a ser un viejo abuelo gruñón!».»

Written by Neil Peart

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