«Admiramos a los elefantes en parte porque demuestran lo que consideramos los mejores rasgos humanos: empatía, conciencia de sí mismos e inteligencia social. Pero el modo en que los tratamos pone de manifiesto lo peor del comportamiento humano.»
«Admiramos a los elefantes en parte porque demuestran lo que consideramos los mejores rasgos humanos: empatía, conciencia de sí mismos e inteligencia social. Pero el modo en que los tratamos pone de manifiesto lo peor del comportamiento humano.»