«Aprendí a tejer en 2002, seis meses después de que mi hija Grace, de 5 años, muriera repentinamente de una forma virulenta de estreptococos. No sabía leer ni escribir y unos amigos me sugirieron que empezara a tejer.»
«Aprendí a tejer en 2002, seis meses después de que mi hija Grace, de 5 años, muriera repentinamente de una forma virulenta de estreptococos. No sabía leer ni escribir y unos amigos me sugirieron que empezara a tejer.»