«Mi madre siempre solía decir: «Bueno, si hubieras nacido niña y hubieras crecido en Egipto, irías a la iglesia o irías a adorar a Alá, pero seguramente si esa gente está adorando a un Dios, debe ser el mismo Dios», eso es lo que siempre decía. El mismo Dios con distintos nombres.»