«De niño, había un cuadro de «Apelación al Gran Espíritu» que veía cuando sacaba cuencos de avena del armario. Esta pintura era tan real para mí que me asustaba.»
«De niño, había un cuadro de «Apelación al Gran Espíritu» que veía cuando sacaba cuencos de avena del armario. Esta pintura era tan real para mí que me asustaba.»