«A uno le da un escalofrío horrible oír la primera palada de tierra y grava caer sobre el ataúd; pero una vez cubierto, cae suavemente y no hace ruido. La sensación de descanso es perfecta. Se acabaron las molestias y los dolores.»
«A uno le da un escalofrío horrible oír la primera palada de tierra y grava caer sobre el ataúd; pero una vez cubierto, cae suavemente y no hace ruido. La sensación de descanso es perfecta. Se acabaron las molestias y los dolores.»