«En las familias hindúes tradicionales como la nuestra, los hombres mantenían y las mujeres eran mantenidas. Mi padre era un patriarca y yo una hija dócil. El barrio en el que crecí era homogéneamente hindú, de habla bengalí y de clase media. No esperaba desobedecer o decepcionar a mi padre fijándome mis propias metas y tomando las riendas de mi futuro.»