«Mientras el alma está en pecado mortal, nada puede aprovecharla; ninguna de sus buenas obras merece una recompensa eterna, ya que no proceden de Dios como su primer principio, y sólo por Él nuestra virtud es verdadera virtud.»
«Mientras el alma está en pecado mortal, nada puede aprovecharla; ninguna de sus buenas obras merece una recompensa eterna, ya que no proceden de Dios como su primer principio, y sólo por Él nuestra virtud es verdadera virtud.»