«En estado de gracia, el alma es como un pozo de agua límpida, del que sólo manan corrientes del más claro cristal. Sus obras son agradables tanto a Dios como a los hombres, brotan del Río de la Vida, junto al cual está arraigada como un árbol.»
«En estado de gracia, el alma es como un pozo de agua límpida, del que sólo manan corrientes del más claro cristal. Sus obras son agradables tanto a Dios como a los hombres, brotan del Río de la Vida, junto al cual está arraigada como un árbol.»