«En París, a uno siempre le recuerdan que es extranjero. Si aparcas mal el coche, lo importante no es que esté en la acera, sino que hables con acento.»
«En París, a uno siempre le recuerdan que es extranjero. Si aparcas mal el coche, lo importante no es que esté en la acera, sino que hables con acento.»