«La primera vez que conocí a Mandela, no hablamos de nada sustancial; nos limitamos a tantearnos mutuamente. Pasó mucho tiempo expresando su admiración por los generales bóer y lo ingeniosos que fueron durante la guerra anglo-bóer.»
«La primera vez que conocí a Mandela, no hablamos de nada sustancial; nos limitamos a tantearnos mutuamente. Pasó mucho tiempo expresando su admiración por los generales bóer y lo ingeniosos que fueron durante la guerra anglo-bóer.»