«Jugué al fútbol durante mucho tiempo cuando era niño, y luego fui a la universidad de arte y le di la espalda. Por eso tengo los dedos de los pies destrozados. Son como pezuñas o garras. Son repugnantes. Nunca me los sacaría.»
«Jugué al fútbol durante mucho tiempo cuando era niño, y luego fui a la universidad de arte y le di la espalda. Por eso tengo los dedos de los pies destrozados. Son como pezuñas o garras. Son repugnantes. Nunca me los sacaría.»