«Mi padre era hombre de gran caridad para con los pobres, y compasión para con los enfermos, y también para con los criados; tanto, que nunca pudo ser persuadido de tener esclavos, porque los compadecía mucho; y estando una vez en su casa un esclavo perteneciente a uno de sus hermanos, fue tratado por él con tanta ternura como sus propios hijos.»