«Gracias a Dios nunca me metí en una pelea. Todos los tíos deportistas me odiaban, pero todas sus novias pensaban que era simpático, así que no me tocaban. Era exasperante para ellos.»
«Gracias a Dios nunca me metí en una pelea. Todos los tíos deportistas me odiaban, pero todas sus novias pensaban que era simpático, así que no me tocaban. Era exasperante para ellos.»