«Deslizo mi brazo de debajo de la cabeza del durmiente y está entumecido, lleno de alfileres enjambres, en la punta de cada uno, esperando ser contados, se sientan los ángeles caídos.»
«Deslizo mi brazo de debajo de la cabeza del durmiente y está entumecido, lleno de alfileres enjambres, en la punta de cada uno, esperando ser contados, se sientan los ángeles caídos.»