«Me contrataron para formar parte de un equipo de investigación del grupo SCL que, por aquel entonces, era un contratista militar británico con sede en Londres. La mayoría de sus clientes eran varios ministerios de defensa de países de la OTAN. Y lo que estábamos estudiando era cómo utilizar los datos en línea para identificar a las personas que serían objetivos probables de diferentes grupos extremistas.»