«La Estatua de la Libertad ya no dice: ‘Dadme a vuestros pobres, vuestros cansados, vuestras masas apiñadas’. Ahora tiene un bate de béisbol y grita: «¿Queréis un trozo de mí?».»
«La Estatua de la Libertad ya no dice: ‘Dadme a vuestros pobres, vuestros cansados, vuestras masas apiñadas’. Ahora tiene un bate de béisbol y grita: «¿Queréis un trozo de mí?».»