«Recuerdo haberme enfurecido desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies la primera vez que nos pusieron un biombo a Bob Carter y a mí en un tren que salía de Washington en los años cuarenta.»
«Recuerdo haberme enfurecido desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies la primera vez que nos pusieron un biombo a Bob Carter y a mí en un tren que salía de Washington en los años cuarenta.»