«Cuando tomé el hábito, el Señor me mostró inmediatamente cómo favorece a los que se hacen violencia a sí mismos para servirle. Nadie vio lo que yo sufrí… En el momento de mi entrada en este nuevo estado sentí una alegría tan grande que nunca me ha faltado hasta el día de hoy; y Dios convirtió la sequedad de mi alma en una ternura muy grande.»

Written by Saint Teresa of Avila

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