«Fue en el Fondo de Defensa de la Infancia donde conocí a Hillary. Tenía 21 años, era enérgica y estaba dispuesta a luchar. Y recuerdo que pensé inmediatamente: ‘He aquí una mujer que no se anda con chiquitas’. Con el acero en la espina dorsal, Hillary no quería hablar de otra cosa que no fuera cómo mejorar la vida de los niños.»

Written by Donna Brazile

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