«No puedo ni podré entender nunca a esas parejas que se odian, que mantienen una guerra abierta delante de sus hijos, de esas que tienen que dejar a los niños al final del camino de entrada por si se ven. Como mínimo, debe reinar el civismo.»
«No puedo ni podré entender nunca a esas parejas que se odian, que mantienen una guerra abierta delante de sus hijos, de esas que tienen que dejar a los niños al final del camino de entrada por si se ven. Como mínimo, debe reinar el civismo.»