«A mi hermana mayor le gustaba el grime, así que me metió en él. Cuando tenía diez años, le rogué que me llevara a mi primera fiesta en casa, donde había platos y un micrófono. Acabé durmiéndome de pie en una esquina.»
«A mi hermana mayor le gustaba el grime, así que me metió en él. Cuando tenía diez años, le rogué que me llevara a mi primera fiesta en casa, donde había platos y un micrófono. Acabé durmiéndome de pie en una esquina.»