«Hermanos míos amados, ¿por qué no os levantáis conmigo contra los malignos? ¿Por qué no os levantáis conmigo para oponeros a los que obran iniquidad? ¿No sabéis cómo Dios esparcirá los huesos de los que se esfuerzan por oprimirle? Serán confundidos, porque el Señor los ha despreciado.»