«No sé leer música. En vez de eso, hacía cosas dentro del piano, armónicos y todo tipo de locuras. Solían presentarme a concursos anuales de piano en el Long Beach City College, y dos años seguidos gané el primer premio, ¡entre 5.000 niños! Los jueces decían: «¡Una interpretación muy interesante!». Yo creía que tocaba bien.»