«Quien no haya comenzado la práctica de la oración, le ruego por el amor del Señor que no se vaya sin tan gran bien. Aquí no hay nada que temer, sino sólo algo que desear.»
«Quien no haya comenzado la práctica de la oración, le ruego por el amor del Señor que no se vaya sin tan gran bien. Aquí no hay nada que temer, sino sólo algo que desear.»