«Mi padre solía despertarme a las 5:30 de la mañana y me pegaba pelotazos en el suelo y me decía: ‘No tengas miedo de superarte. No tengas miedo de ser genial’.»
«Mi padre solía despertarme a las 5:30 de la mañana y me pegaba pelotazos en el suelo y me decía: ‘No tengas miedo de superarte. No tengas miedo de ser genial’.»