«Envidio a los escritores que pueden trabajar en aviones o en habitaciones de hotel. Sobre la marcha puedo escribir un artículo o una reseña de un libro, o incluso un guión cinematográfico, pero para la ficción debo tener mi propio escritorio, mi propia pared con mis propias postales clavadas en ella y mi propia ventana por la que no mirar.»