«Si bien se puede perdonar a los políticos por no predecir el futuro -¿quién puede, por desgracia? – es sorprendente que ignoren desafiantemente el pasado.»
«Si bien se puede perdonar a los políticos por no predecir el futuro -¿quién puede, por desgracia? – es sorprendente que ignoren desafiantemente el pasado.»