«Me sentía diferente a los demás, como un extraterrestre. Las miradas que recibía cuando pesaba 90 kilos estaban reservadas normalmente a monstruos de tres ojos, reptiles mitad hombre mitad mujer, criaturas con horribles rollos de piel que sudaban profusamente y se sacudían al andar. Ese último sí que era yo.»

Written by Stephen Furst

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