«En algún momento, Nueva York se convirtió en una ciudad de dinero. O mejor dicho, siempre fue dinero, pero no todo era dinero. Nueva York aún no es Ginebra o Zúrich, pero sin duda vamos en esa dirección. Londres también.»
«En algún momento, Nueva York se convirtió en una ciudad de dinero. O mejor dicho, siempre fue dinero, pero no todo era dinero. Nueva York aún no es Ginebra o Zúrich, pero sin duda vamos en esa dirección. Londres también.»