«Cuando dejé mi colegio católico, tenía unos 10 u 11 años, y allí se me empezó a desvelar todo. Los niños captan las cosas si uno está interesado y es curioso. Yo estaba viendo cosas que no estaban en línea con lo que me habían enseñado acerca de Jesús. No encajaba conmigo.»