«Mis hijos dicen que si hay alguna cena familiar en la que alguien no llora, no es una buena cena. Lloran porque les ayuda a liberarse de una culpa o de alguna carga emocional onerosa. Es como una tradición familiar.»
«Mis hijos dicen que si hay alguna cena familiar en la que alguien no llora, no es una buena cena. Lloran porque les ayuda a liberarse de una culpa o de alguna carga emocional onerosa. Es como una tradición familiar.»