«La juventud es un estilo de vida; no es una bendición de Dios. Si tratamos nuestro cuerpo como si no fuera lo más preciado que poseemos, es obvio que mostraremos desgaste. Somos como un buen par de vaqueros. Si los cuidamos, seguirán siendo clásicos para siempre, pero si los maltratamos y abusamos de ellos parecerán harapos viejos.»