«Una de las razones por las que quise enseñar a niños sordos fue porque me entristecía mucho que hablaran tan torpemente y que se movieran con menos gracia de la que yo sabía que era posible en las personas sordas.»
«Una de las razones por las que quise enseñar a niños sordos fue porque me entristecía mucho que hablaran tan torpemente y que se movieran con menos gracia de la que yo sabía que era posible en las personas sordas.»