«Me inicié en el juego cuando jugaba en un casino. En aquella época era un ermitaño. Salía al escenario, me iba a mi habitación o, si teníamos que viajar, me subía a un coche o a un avión, lo que fuera. Pero no hacía nada. Un día, un amigo me dijo: «¿Quieres jugar al blackjack?».»