«Estaba ayudando a mi madre a moler carne en nuestra carnicería y aquello me hipnotizó. No recuerdo haber metido la mano, pero me arrancó los tres dedos centrales y me dejó el meñique y el pulgar.»
«Estaba ayudando a mi madre a moler carne en nuestra carnicería y aquello me hipnotizó. No recuerdo haber metido la mano, pero me arrancó los tres dedos centrales y me dejó el meñique y el pulgar.»