«Señora Presidenta, hablando aquí en el Castillo de Dublín es imposible ignorar el peso de la historia, como ocurrió ayer cuando usted y yo depositamos coronas de flores en el Jardín del Recuerdo.»
«Señora Presidenta, hablando aquí en el Castillo de Dublín es imposible ignorar el peso de la historia, como ocurrió ayer cuando usted y yo depositamos coronas de flores en el Jardín del Recuerdo.»