«Solía vivir con una chocolatina al día, costaba cinco céntimos. Siempre recuerdo que la chocolatina se llamaba Payday. Ese era mi día de pago. Y esa chocolatina sabía tan bien, que por la noche le daba un mordisco, y era tan bonita.»
«Solía vivir con una chocolatina al día, costaba cinco céntimos. Siempre recuerdo que la chocolatina se llamaba Payday. Ese era mi día de pago. Y esa chocolatina sabía tan bien, que por la noche le daba un mordisco, y era tan bonita.»