«Sufro la mortificación de verme atacado a diestro y siniestro por gente que en casa profesa patriotismo y amor a la patria y que nunca ha oído el silbido de una bala hostil. Me compadezco de ellos y de la nación que depende de ellos para su existencia. Estoy agradecido, sin embargo, de que, aunque tales personas hacen un gran ruido, las masas no son como ellos.»