«Al crecer, tenía una vida social muy ajetreada. No fue hasta que estaba en segundo de bachillerato cuando le pregunté a mamá si podía entrar en la cocina para que me enseñara a cocinar algo.»
«Al crecer, tenía una vida social muy ajetreada. No fue hasta que estaba en segundo de bachillerato cuando le pregunté a mamá si podía entrar en la cocina para que me enseñara a cocinar algo.»